La situación meteorológica adversa que ha afectado a Chipiona durante las últimas horas ha dado paso, a partir de la tarde de este martes, a un escenario de mayor estabilidad en lo que respecta al viento. A las 17:00 horas se ha comunicado oficialmente la desactivación del Plan de Emergencia Municipal en fase de alerta naranja, una vez superado el momento más crítico del temporal.
El episodio, caracterizado por fuertes rachas de viento y precipitaciones persistentes, ha generado una madrugada y una jornada especialmente intensas en cuanto a actuaciones de emergencia. A pesar de la magnitud de las incidencias registradas, el balance final arroja un dato positivo: no se han producido daños personales, aunque sí numerosos desperfectos materiales repartidos por distintos puntos del municipio.
Un temporal que deja huella en calles y espacios públicos
Las consecuencias del fuerte viento se han dejado sentir especialmente en el arbolado y en el mobiliario urbano. Se han producido caídas de pinos y morales, especialmente en zonas como la Vía Verde, además de desprendimientos de cubiertas en las naves próximas a la ITV y daños significativos en invernaderos.
A estas incidencias se han sumado señales volcadas, toldos arrancados, macetas desplazadas, papeleras dañadas y afectaciones en el alumbrado de Carnaval. También se han registrado problemas en cables de energía eléctrica, antenas y acumulación de residuos vegetales, como hojas y ramas, que han requerido intervenciones continuadas para garantizar la seguridad y la movilidad.

Respuesta coordinada de los servicios de emergencia de Chipiona
Desde el primer momento, se ha desplegado un amplio dispositivo de actuación en el que han participado de forma coordinada Policía Local, Protección Civil, Guardia Civil y Bomberos, junto a personal de distintos departamentos municipales. Servicios como Agricultura, Electricidad, Playas, Parques y Jardines, Medio Ambiente y el Plan Integral de Limpieza han trabajado de manera conjunta para atender las incidencias.
La colaboración entre los distintos operativos ha permitido actuar con rapidez en la retirada de obstáculos, la señalización de zonas afectadas y la prevención de riesgos adicionales. Esta coordinación ha sido clave para evitar situaciones de mayor gravedad durante las horas más complicadas del temporal.
Fase de evaluación y trabajos de reposición
Con la desactivación del Plan de Emergencia, el municipio entra ahora en una fase centrada en la valoración detallada de los daños y en la reposición de los elementos afectados. Las tareas de retirada de basuras, restos vegetales y materiales desplazados continúan activas, al tiempo que se revisan infraestructuras y servicios.
Aunque el viento ha comenzado a amainar de forma notable, las autoridades mantienen la atención ante la persistencia de la lluvia, que podría generar nuevas incidencias puntuales. Por ello, se recomienda seguir extremando la precaución y atender a las indicaciones oficiales mientras se completa la normalización de la situación.
Un invierno atípico con un efecto positivo en los embalses
Más allá de los daños materiales, este episodio meteorológico se enmarca en un invierno especialmente diferente, marcado por una sucesión de temporales. Como contrapartida positiva, las lluvias están permitiendo que los pantanos alcancen niveles de llenado históricos.
Este incremento de las reservas hídricas supone un alivio significativo para la comarca, ya que contribuye a reducir los efectos del ciclo de sequía que se venía arrastrando en los últimos años. Un dato que aporta una lectura optimista dentro de un contexto meteorológico complejo.
